NUEVO: REVISION 2013 MAPA RUIDOS CASTELLON

Está a exposición pública la revisión del plan acústico municipal de 2007. Consulta los documentos pinchando en este enlace.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Las tascas de Castellón, un problema enquistado de difícil solución

 

Las tascas de Castellón, un problema enquistado de difícil solución

Radio Castellón - 31 de Enero de 2012 | Jesús López

A raíz de la sentencia contra el ex alcalde de Vila-real, Manuel Vilanova, por un problema medioambiental en esa población, que provocó su dimisión al frente de dicho consistorio, las cuestiones relacionadas con el medio ambiente a nivel municipal han sufrido un giro de ciento ochenta grados.

Hoy en día, cualquier cuestión que tenga un tinte relacionado con la contaminación acústica, acuífera, de medio ambiente, etc etc no pinta bien para el político de turno sobre todo cuando en estos momentos de nuestra sociedad desarrollada es muy difícil conjugar ocio y descanso. Podríamos hablar de la calle El laurel de Logroño, de la calle Estafeta de Pamplona o de los casales falleros en Valencia, pero cotejar estas ciudades y estas calles con las tascas de Castellón es bastante difícil. Nosotros no tenemos la misma historia ni la misma cultura que en esas ciudades, nosotros no tenemos la misma sociedad y nosotros no tenemos el tema tan regulado como lo tienen ellos por cuanto nuestro Ayuntamiento de Castellón se ha dormido desde hace tiempo con este tema. Han pasado los años y ningún político gobernante de Castellón ha sido capaz de regular, legislar y pactar la idiosincrasia de nuestras tascas con el descanso de los vecinos.

Muchos dicen que si las tascas están antes que las viviendas del centro, otros dicen que si hay intereses particulares por parte de algún miembro de la asociación Castelló sense soroll que va en contra de algún empresario en concreto de las tascas y otros dicen que las tascas forman parte de nuestra cultura. Todos tienen razón, incluso la propia asociación de Castelló sense soroll por cuanto están cansados de no poder entrar en sus casas de una forma normal, de no poder conciliar el sueño, de que en sus portales haya cristales y vómitos, de no poder oir la radio, ver la televisión o cenar tranquilos porque el ruido es insoportable todos los fines de semana.

Y en todo este galimatías, tengo muy claro que el Ayuntamiento de Castellón anda muy lento. Ahora han modificado el artículo 26 de la ordenanza de convivencia ciudadana porque entraba en contradicción con la ley de drogodependencia valenciana. De esta forma, cuando finalice el periodo de alegaciones, los responsables políticos del Ayuntamiento quieren seguir permitiendo dentro de dos o tres meses que se puedan consumir bebidas alcohólicas en la calles de las tascas aduciendo que es una tradición. Y de la misma forma, Castelló sense soroll va a presentar alegaciones a esta modificación del artículo y que pase lo que pase seguirá presentando recursos para que no se pueda beber en la calle. En definitiva, un tema complicado y enquistado, que por no tener una reunión de todos los implicados hace tiempo por parte del Ayuntamiento de Castellón, tarde o temprano tendrá una fría solución judicial que no gustará a nadie.

1 comentario:

Un vecino de Castellón de la Plana harto del ruido dijo...

Esos que se atreven a defender el ruido que molesta a los demás, pero no a ellos, llamándolo "tradición" son unos sinvergüenzas que carecen del mínimo respeto hacia sus semejantes y son tan culpables de la situación como los que provocan los ruidos. Son tan impresentables como esos que ante cualquier reportaje de televisión sobre una denuncia por ruido, siempre salen diciendo que si no le gusta que se vaya del pueblo...
Por desgracia, tenemos un ayuntamiento que no aplica sus propias normativas sobre contaminación acústica, como resulta evidente fijándose, por ejemplo, en todos los centros religiosos de la ciudad, que no cumplen con el nivel de decibelios fijados por las leyes. Y los políticos callados y tolerando, tanto los de izquierdas como los de derechas.
Va siendo hora de denunciar a todos aquellos que provocan ruidos, a los que lo defienden y a quienes lo consienten saltándose las leyes.