NUEVO: REVISION 2013 MAPA RUIDOS CASTELLON

Está a exposición pública la revisión del plan acústico municipal de 2007. Consulta los documentos pinchando en este enlace.

domingo, 21 de febrero de 2010

Expulsado de su casa por ruidoso

 

Un juez condena a un hombre a dejar su vivienda por molestar a los vecinos

PEDRO ESPINOSA - Cádiz – El País - 20/02/2010

CadaPisoAguanteSuRuidoEl silencio dominaba ayer al mediodía el número 3 de la calle Escalzos de Cádiz. Pero durante años el ruido ha sido la peor pesadilla de sus vecinos. Lo provocaba el dueño de unas de las viviendas del tercer piso. Sus gustos musicales y radiofónicos eran conocidos en toda la escalera. Presumía de hacer en su casa lo que quería, en una lista en la que incluía elegir el volumen de sus equipos de sonido fuera la hora que fuera. Pero su fiesta ha terminado. Así se lo impone un juez que le ha condenado a desalojar durante tres años su casa, al considerar totalmente justificada la demanda que le interpuso la comunidad de propietarios por perturbar su tranquilidad y su derecho al descanso.

Alberto García solía ser el protagonista de todas las reuniones de la comunidad de vecinos. Y eso que no acudía a menudo. Pero los inquilinos de las casas más cercanas a su vivienda no podían aguantar más. En todos los encuentros de propietarios e inquilinos, se exponían las molestias que provocaba, se demandaba algún tipo de solución y después de cuatro años de paciencia se decidió acudir a los tribunales. Él nunca desistió de su actitud, a pesar de que la policía local llegó en algún momento a precintar su equipo de música.

Los vecinos, que prefieren guardar el anonimato para evitar represalias, recuerdan que las primeras quejas llegaron hace cinco años, nada más habitarse este moderno bloque de viviendas en el barrio de San José de Cádiz. "Ponía la radio a todo volumen. A veces era de día, otras de noche. Subía también la tele o el equipo de música. Era insoportable", relatan los inquilinos. Así consta en abundante documentación recopilada por la comunidad de propietarios. El denunciado siempre tuvo conocimiento de estas quejas porque se le remitieron varias cartas en la que se le pedía que cesara su actitud.

Los vecinos dieron un paso más y en 2008 comenzaron a denunciarle a la Policía local. Acudieron a las cinco de la tarde, en la medianoche, a las dos de la madrugada. El Ayuntamiento de Cádiz realizó mediciones sonoras, que certificaron que el volumen que salía de la vivienda superaba el límite legal. Los agentes le precintaron su equipo de música el 10 de diciembre de 2008 pero en 2009 el ruido continuó. Y las denuncias también. Al final, desesperados, acudieron al juez.

Fuentes jurídicas explicaron ayer que la sentencia condenatoria que priva el uso de la vivienda a su propietario por el excesivo ruido no es algo extraño. A ello se han acogido numerosas juntas vecinales por las molestias continuadas que provocan determinados inquilinos. Lo recoge el artículo 7.2. de la ley de propiedad horizontal que prioriza el derecho al descanso sobre el de ocupar una vivienda aquel que realice actividades nocivas, insalubres o peligrosas. El juez de Cádiz Pablo Sánchez cita jurisprudencia e impone tres años de privación de la casa, el máximo que permite la norma. "El demandado ha venido perturbando la normal convivencia en el edificio llegando a afectar a la efectividad en el trabajo de algunos de los vecinos al impedirles el descanso", argumenta. La sentencia ha sido recurrida y, mientras la Audiencia Provincial decide, los vecinos suspiran por el silencio.

Leer noticia en Diario de Cádiz: T. Ramos / Cádiz | Actualizado 19.02.2010 - 01:00

 

Ley 49/60 de Propiedad Horizontal

Artículo 7.2

Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas.

El Presidente de la comunidad, a iniciativa propia o de cualesquiera de los propietarios u ocupantes, requerirá a quien realice las actividades prohibidas por este apartado la inmediata cesación de las mismas, bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales procedentes.

Si el infractor persistiere en su conducta el Presidente, previa autorización de la Junta de propietarios, debidamente convocada al efecto, podrá entablar contra él acción de cesación que, en lo no previsto expresamente por este artículo, se sustanciará a través del juicio ordinario.

Presentada la demanda, acompañada de la acreditación del requerimiento fehaciente al infractor y de la certificación del acuerdo adoptado por la Junta de propietarios, el Juez podrá acordar con carácter cautelar la cesación inmediata de la actividad prohibida, bajo apercibimiento de incurrir en delito de desobediencia. Podrá adoptar, asimismo, cuantas medidas cautelares fueran precisas para asegurar la efectividad de la orden de cesación. La demanda habrá de dirigirse contra el propietario y, en su caso, contra el ocupante de la vivienda o local.

Si la sentencia fuese estimatoria, podrá disponer, además de la cesación definitiva de la actividad prohibida y la indemnización de daños y perjuicios que proceda, la privación del derecho al uso de la vivienda o local por tiempo no superior a tres años, en función de la gravedad de la infracción y de los perjuicios ocasionados a la comunidad. Si el infractor no fuese el propietario, la sentencia podrá declarar extinguidos definitivamente todos sus derechos relativos a la vivienda o local, así como su inmediato lanzamiento.

domingo, 14 de febrero de 2010

Ruidos que impiden el descanso

 

Convivencia Algunos malagueños cuentan su experiencia con vecinos incívicos

Ruidos que impiden el descanso

Tacones sobre el parqué, reformas varias veces al año, pasillos utilizados como pista de carreras son algunos de los actos que los malagueños aguantan de sus vecinos de arriba

Victoria R. Bayona / Málaga | 14.02.2010 - MalagaHoy

El ruido que producen los tacones es bastante molesto para los vecinos del piso de abajo.

"Me va a costar una enfermedad, llevo dos años sin descansar bien". De este modo describe Jesús Díaz la convivencia con sus vecinos del piso de arriba. El único consuelo que le queda es que hace dos semanas probó unos nuevos tapones y ahora empieza a dormir algo más. Todas las mañanas se produce la misma situación, sobre las 6:00 ó 6:30 empieza un movimiento de muebles que dura casi media hora y que acaba por despertar a Díaz. "Creo que tengo un piso patera, porque la gente que entra va cambiando y hay épocas del año en las que se concentra un mayor número de personas", asegura, por lo que probablemente el ruido se produzca al recoger "todas las camas". Además, las reformas son constantes, dos o tres veces al año, "es como una maldición", añade este malagueño. Por eso, busca un nuevo piso al que mudarse, a pesar de llevar casi toda su vida viviendo en Héroe Sostoa, mientras se lamenta de que no haya una ley más dura que ampare a "los ciudadanos cívicos". A pesar de todo, lo que sí logró es que la dueña del piso dejara de usar tacones.


Después de un año de adivinar la zona de la vivienda por la que caminaba, Jesús Díaz se decidió a subir y a pesar de que le aseguraron que "ellos no eran los que hacían ruido", a la mañana siguiente los tacones desaparecieron. Como él muchos malagueños sufren ruidos por parte de sus vecinos que les evitan descansar y tener una convivencia cívica, pero ¿realmente somos conscientes del ruido que hacemos, de las molestias que podemos llegar a causar? La primera vez que Ana Romero descubrió que sus vecinos de arriba eran algo descuidados fue durante unas vacaciones de verano en las que dejaron conectado un despertador eléctrico que sonaba a partir de las 7:00. Como en la vivienda no había nadie sonaba varios minutos seguidos durante horas. "Era horrible, no podíamos dormir a partir de esa hora". A pesar de que a su regreso, ella y varios vecinos a los que también había molestado se quejaron, "cada fin de semana que salían de viaje, volvía a pasar lo mismo". Después de insistir mucho consiguió que dejaran de utilizar el despertador.


Pero ahí no terminó la cosa. Esta misma vecina tiene dos niños pequeños y para ellos el pasillo se convierte en una pista de carreras. Los patinetes no dejan de rodar desde que los niños llegan del colegio, acompañados de un buen número de canicas. "Puedo soportarlo durante toda la tarde, pero considero que a partir de las 22:00 deberían empezar a tener más cuidado con ese tipo de ruidos, sobre todo teniendo en cuenta que a los pequeños hay que acostarlos temprano", explica Ana Romero.


A Antonio Sánchez los ruidos que más molestias le causan son los de sus vecinos cuando mantienen relaciones sexuales. "Comprendo que estén enamorados y se lo demuestren, pero lo que no entiendo es que formen un escándalo cada vez que deciden hacerlo", asegura. Para poder conciliar el sueño, Sánchez ha insonorizado su dormitorio y aunque el sonido todavía se cuela, confiesa que al menos puede volver a descansar.


El caso de Manuel Arias es cuanto menos curioso. Durante años ha convivido con un local de alterne debajo de su balcón con ruidos "insoportables" todas las noches y hace unos meses decidió empezar una nueva vida en la calle Strachan. Antes de trasladarse comprobó que fuera un piso silencioso e incluso colocó una doble ventana en el salón. Pero para su sorpresa, a pesar de ser un bloque con pocos vecinos, hace unas noches ni él ni su novia pudieron dormir por los ruidos que provenían de alguno de los pisos. "Era como si alguien se lamentara a voces", comenta. A la mañana siguiente Arias se dispuso a buscar a los causantes, por lo que acudió al piso de abajo. La mujer que le abrió la puerta, lo negó todo e incluso le dijo que no había pasado la noche allí. "Espero que no vuelva a pasar", concluye Arias.

“Poca broma con el ruido, que te juegas la carcel”

 

El exceso de ruido puede equipararse a una agresión física

Feb14 – ForosHispasonic

El Tribunal Supremo de España confirmó una sentencia en la que el ruido se consideró como un delito de lesiones, y no de falta como había sucedido hasta ahora. El ruido, ahora, puede ser considerado un arma para provocar lesiones, como un cuchillo.

Un fallo de la Audiencia de Barcelona de enero de 2009 condenó a cinco años y medio de prisión a  María del Carmen Ahijado, la propietaria del pub Donegal en el casco viejo de Barcelona, que sin permiso administrativo alguno instaló un sistema de sonido en su local que, de nueve de la mañana a tres de la madrugada "ha perturbado gravemente la vida familiar y la salud física y psíquica" de los denunciantes, según recoge esta sentencia.

El Tribunal Supremo ahora confirma que los excesos acústicos provocaron al matrimonio víctima un trastorno depresivo ansioso que requirió tratamiento a base de ansiolíticos. De hecho, uno de los afectados todavía sigue con tratamiento farmacológico al degenerar su estado en una "fobia acústica".

El abogado Luis Gallardo, al frente de la Asociación Catalana Contra la Contaminación Acústica (ACCA), expresaba a ABC.es su satisfacción por un fallo que no sólo reconoce la tesis de sus defendidos, sino que se convierte en una poderosa arma para luchar a partir de ahora contra los agresores acústicos. "En algunos casos ha bastado con mencionar la posibilidad de interponer una demanda penal para que el propietario de un pub o bar ruidoso ponga arreglo", explica. "La sentencia del Tribunal Supremo es una advertencia. Poca broma con el ruido, que te juegas la cárcel", añade.

"Sentencias como esta -insiste el abogado Gallardo- consiguen lo que nuestra asociación y cualquier médico, proclaman, que el ruido puede ser un arma muy eficaz para causar lesiones, como puede ser un cuchillo. La diferencia con una herida física es que esta puede curarse, una herida psíquica tiene una cura más difícil, como demuestra el caso de mis defendidos".

sábado, 13 de febrero de 2010

Opinión: Decibelios

OPINIÓN  -  Decibelios

Respecto al ruido, da la sensación de que el Ayuntamiento mata moscas a cañonazos

Albert Gimeno | 12/02/2010 | LaVanguardia

El control del ruido se ha convertido en una preocupación de los ayuntamientos, presionados por la protesta ciudadana. Hubo un tiempo en el que la sinfonía de bocinas y algarabías callejeras pertenecía a la postal habitual de ciudades, como por ejemplo en Barcelona. Las cosas han cambiado. La calle no tiene ahora ese claxon canalla ni la despreocupación por el decibelio en horario laboral, pero ha engordado la carga molestosa del estruendo a horas intempestivas.

El Ayuntamiento presentó ayer un plan para el nuevo decenio con el objetivo de amainar cualquier filón de protesta por vía auditiva. Entre los objetivos, adquiere especial importancia atar corto de nuevo a los automovilistas. Quizás las estadísticas indiquen que el principal foco de molestia decibélica proviene del asfalto pero tengo la sensación de que la mayor parte de ciudadanos de lo que está harta es del incordio que provoca el ruido de un local, un piso de vecinos, una brigada de albañiles o el concierto de pito que ofrecen al respetable los aspirantes a guardias urbanos cuando hacen prácticas en una esquina de la ciudad.

Respecto al ruido da la sensación que se matan moscas a cañonazos. O dejamos que la ciudad sea un amplificador constante, o cerramos el grifo y llegamos a cerrar un bar porque un vecino se quejaba de que le molestaba el ruido de la cisterna del váter. Quizás sea ese genio latino tan radical que anida en nuestro interior el que nos bambolea sin control entre el blanco y el negro pero sería recomendable un poco de sentido común. El exceso hay que combatirlo pero tampoco podemos convertir a esta ciudad en un decorado con sordina. Personalmente, creo que molesta más la pandilla de turistas ebrios que atraviesa de madrugada la puerta de un local nocturno para comentar animadamente la jugada en la calle, que el tráfico de vehículos en la ronda.

Por ese motivo quizás sería más conveniente invertir un poco más para mitigar lo que ocurre a pocos metros de donde viven los vecinos que por donde circulan los vehículos, a mucha más distancia de las viviendas. A lo mejor hay que pagar más horas extra a los urbanos para que paseen por delante de las zonas de ocio de la ciudad para dispersar a los parlanchines beodos.

También estaría bien conseguir un cambio normativo para evitar que quienes tienen un piso okupado martilleen a sus vecinos con sus bacanales acústicas, como ocurre desde hace tiempo en la avenida Mistral.

Y por qué no hablar de los famosos pisos de estudiantes que parecen elefantes cuando caminan de madrugada en su vivienda y se convierten en máquinas expendedoras de ruido sin ningún tipo de control, porque la presencia de la policía es un antídoto inútil. En cambio, la presión de la ley se ceba a veces en pequeños bares con un tipo rasgando las cuerdas de una guitarra porque a un vecino se empecina en arruinarle la vida al propietario.

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domingo, 7 de febrero de 2010

Los límites de la autoridad docente

 

Debate sobre el sistema educativo

Los límites de la autoridad docente

Levante – 07-02-10

Los representantes de los tres pilares básicos de la educación -profesores, padres y alumnos- coinciden en la percepción de que el sistema educativo tiene problemas -convivencia, fracaso escolar, figura del maestro- y debe mejorar, pero discrepan en el cómo hacerlo.

Gemma Piqué, Sofía Mangiagli y Vicent Baggetto, durante el debate sobre el sistema educativo celebrado en Levante-EMV.

Gemma Piqué, Sofía Mangiagli y Vicent Baggetto, durante el debate sobre el sistema educativo celebrado en Levante-EMV. ignacio hernández

MAITE DUCAJÚ VALENCIA El portavoz de los directores de los institutos de Secundaria, Vicent Baggetto; la presidenta de los padres de alumnos de la escuela pública, Gemma Piqué, y la de la Federació d'Estudiants, Sofia Mangiagli, han analizado en un debate organizado por Levante-EMV el estado del sistema educativo en la Comunitat Valenciana desde la perspectiva de la nueva figura de la autoridad docente.


AUTORIDAD EN LAS AULAS


Vicent Baggetto. Hay varios tipos: el respeto que el profesorado se gana día a día con los alumnos y el que se gana con la experiencia y esfuerzo, aunque hay quienes no lo logran en la vida. Otra cuestión es la cobertura jurídica ante una agresión. Ahí es donde la cosa flojea porque o no la conocemos o no sabemos dónde acudir. La figura jurídica reconoce la condición de autoridad pública y comporta la presunción de veracidad. En casos muy conflictivos, de palabra contra palabra, es dónde opera. Se entiende que el funcionario, profesor, expresa la veracidad del hecho.


Gemma Piqué. Creemos que no hacía falta llegar tan al límite como el Decreto de derechos y deberes de la Conselleria de Educación. La autoridad es el prestigio que se gana una persona. Padres y madres deben enseñar que a los maestros se les ha de respetar y apreciar porque son personas que están haciendo de tu vida un futuro. Ante esa virtud hay que enseñar a los hijos que el respeto está por encima de todo. Pero no entendemos el autoritarismo, la fuerza, el poder. Está claro que si hay un problema entre un maestro y un hijo o entre un profesor y una madre tiene que haber una reglamentación para que se pueda trabajar. Pero de eso a que el profesor tenga la última palabra... Es muy importante saber resolver conflictos y que cada uno diga su opinión. Con autoridad creo que no se enseña bien. Además, se habla mucho de la defensa del profesor, pero no de la defensa del alumno. Al maestro se le da autoridad para decidir por encima de los otros y eso me preocupa.


Sofía Mangiagli. Estamos en la misma línea que los padres, creemos que debe haber unas medidas pero con un límite. Si la última palabra la tiene el profesor, aunque el alumno tenga la razón, no hay justicia. La autoridad se le aplica a un profesor por medio de un decreto cuando la autoridad se la tiene que ganar, no se tiene que imponer.


PERDIDA DEL RESPETO


S. M. Puede ser, pero se tiene que dejar al alumno que participe en el centro, así mejora la convivencia y la relación de profesores y alumnos. Lo que hace falta es más inversión en la educación.


G. P. Si no analizamos la propia sociedad en que vivimos, mal vamos. Hemos pasado del autoritarismo a una permisividad total. Del todo se hace por decreto ley al todo vale. Hemos de saber llegar a un punto intermedio. Hace falta formación. Los padres no deben sacar las castañas del fuego al hijo, debe protegerlo y educarlo. Las normas de convivencia las deben crear las propias personas que las ejercen. Así, nadie diría nada. Eso significa convivencia, y no el decreto ley. El profesor tiene más herramientas para aplicar la autoridad en la clase, pero al alumno le da igual porque dice: "cojo a mi madre y viene aquí". Tenemos que sentarnos a dialogar.


V. B. Las tareas de mediación tienen toda la razón pero previamente debe haber un conjunto de medidas. El decreto supone un avance muy flojo respecto a la situación anterior. La Generalitat no dota a las direcciones de los centros de mecanismos ágiles. Continúa siendo garantista porque no hizo caso al informe que escribimos en su momento. Deja posibilidad de presión sobre el sistema, en este caso a las familias, que en mi opinión es excesiva. Dota de herramientas, pero continuamos con la manos atadas a la hora de hacer planteamientos. Como directores, reclamábamos una actuación mayor. No está claro cuál es el marco de actuación. Si yo me paso, hay quien me pide cuentas y me parece muy bien. La situación ha cambiado. La educación básica es obligatoria hasta los 16 años y estudia prácticamente todo el mundo. Pero antes venía un padre y aconsejaba al profesor dar dos bofetadas al hijo y, ahora, inmediatamente te denuncian.


S. M. En el caso extremo de tener que expulsar a un alumno, hay que prevenir antes de llegar a eso. Fomentar la convivencia.


G. P. Hemos de llegar al punto medio, ser permisivos y autoritarios. Llegar a acuerdos. Los hijos han de asumir las consecuencias de sus actos. Y los padres deben enseñar a respetar. Al final, en el día a día, cuando un profesor llega a clase, se arremanga y se gana el respeto, no hay tanto conflicto como cuando los profesores aplican el decreto ley: "porque yo lo he dicho".


EL PROFESOR COLEGA


V. B. Para nada.


G. P. Y los padres, tampoco.


S. M. No es que sean amigos, pero deben hacer caso a los alumnos. Cuando un compañero dice porqué hay que hacer esto y se le dice que el reglamento del centro está redactado por nosotros, lo hace. No porque lo impongan.


V. B. Me parece bien, pero hay que asumir que la relación formal de alumno/profesor ha cambiado. Ni el profesor puede volver a ser figura impositiva ni puede recuperarse el modelo del colegueo, agotado hace años, y que tuvo su momento histórico y sus motivos. Hay profesores que tienden a una cierta imposición entre comillas -en el sentido de que la figura impone autoritariamente- y otros, que sin el colegueo de los ochenta, tienen más proximidad con el alumno, por edad o carácter, por conexión. Creo que llegaremos a un modelo intermedio. Por otra parte, los actos que se hacen tienen consecuencias y eso el alumno de hoy en día no lo entiende.


S. M. No estoy en contra de un profesor con autoridad, pero con límites. Prefiero un profesor guay, que te dé confianza, a que te imponga y haya que respetarlo porque sí. Aprendo más del que me hace partícipe que del que echa el rollo y luego se va.


S. M. Decir que ahora nos hemos hecho vagos es la respuesta fácil al fracaso escolar. La educación no sólo es responsabilidad de los padres, sino también de toda la sociedad. Si un alumno no tiene ganas de ir al centro, o no se lleva bien con los profesores, y no siente ese proceso de educación que está viviendo, deja de acudir. Se nos tiene que dar confianza.


G. P. Antes, para aprender o ibas al colegio o no sabías. Pero ahora la vida te ofrece muchos mecanismos para aprender. Todo lo que te tengan que enseñar te lo encuentras en un ordenador. La formación del profesorado en nuevas tecnologías es muy importante.


V. B. Continúa habiendo una parte de transmisión del conocimiento que no se perderá nunca y, sobre todo, la capacidad de selección, de elegir información que está al alcance de casi todos, ayudar a seleccionar, focalizar. Y eso se puede ligar perfectamente con la cultura del esfuerzo del que hablamos. Lo que hay que exigir es una respuesta que esté basada siempre en el trabajo personal. Sin codos, no hay éxito educativo. El ambiente que se respira en la sociedad es que "ya me lo darán hecho", y así no vamos a ningún lado.


S. M. Pero el profesor debe motivar al alumno para que no baje los trabajos de internet.

sábado, 6 de febrero de 2010

El Tribunal Supremo reconoce que causar ruido constituye delito de lesiones

 

Confirman una condena

El Tribunal Supremo reconoce que causar ruido constituye delito de lesiones

   MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS)

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena dictada en enero de 2009 por la Audiencia Provincial de Barcelona que condenó la propietaria de un local del Raval a cinco años y seis meses de prisión y al pago una multa de 11.250 euros por un delito contra el medio ambiente en concurrencia ideal con tres delitos de lesiones, por los daños psíquicos que causó a sus vecinos, quienes sufrieron insomnio, estrés y depresión.

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   Se trata de la primera ocasión en la que el alto tribunal declara que causar ruido constituye delito de lesiones, después de que el pasado 2 de diciembre reconociera por primera vez una situación parecida respecto de otra discoteca, esta vez situada en el barrio de l'Eixample de la Ciudad Condal, si bien en esta otra ocasión la condena fue a cuatro años de cárcel y los hechos se calificaron de falta, no de delito.

   En esta ocasión, la sentencia se refiere a una situación que se remonta a abril de 2005, cuando los vecinos denunciaron por primera vez el ruido excesivo del local, situado en la calle Nou de la Rambla. Desde entonces y hasta mayo de 2006, la Guardia Urbana hizo diez inspecciones, los técnicos municipales realizaron cinco mediciones --registrando hasta 43,7 decibelios, cuando el límite es de 35_y el Ayuntamiento de Barcelona dictó cuatro órdenes de clausura, que la acusada quebrantó tres veces.

"METODO DE TORTURA"

   El tribunal de la Audiencia de Barcelona que juzgó a María del Carmen A.V., la antigua propietaria de este local, señaló en su sentencia que el ruido se utilizó "como método de tortura y hasta para conseguir el enloquecimiento de las personas".

  Ahora, en una sentencia de la que ha sido ponente el magistrado del Tribunal Supremo Siro García, se confirman todos estos extremos y se rechazan una a una las alegaciones presentadas por la condenada contra el fallo de Barcelona.

   El local ya ha solucionado los problemas por los que fue denunciado a través de medidas correctoras pactadas con los mismos vecinos que le denunciaron, según informó la Federación Catalana de Actividades Recreativas Musicales (Fecasarm) tras conocer el fallo de la Audiencia de Barcelona.

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domingo, 31 de enero de 2010

¿Cómo se divierten nuestros hijos cuando salen?

 

Ana Calvo  -  HoyMujer.com

Salir, beber, el rollo de siempre... Así de contundente reza el estribillo de la canción. Sin embargo, lejos de la ficción musical, parece que ése precisamente es el plan favorito de los jóvenes en sus ratos de ocio. Según afirma el último estudio de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) “Ocio y Riesgo de los jóvenes madrileños”, el 76% de los chicos y chicas de entre 15 y 24 ven la noche como una aventura en la que les gusta no saber qué va a pasar, el 26% tuvo relaciones sexuales de riesgo con parejas no habituales en el último año, casi el 70% se emborrachó alguna vez y más del 45% viajó con un conductor borracho o drogado.

Más del 80% de los jóvenes madrileños de 15 a 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que prefieren salir toda la noche, a pesar de los riesgos (embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección, etc.) que puede implicar. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio “Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” realizado por la FAD, Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid.

¿Cómo se divierten nuestros hijos cuando salen?

“Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” F.A.D. (ver artículo en pdf)


Alcohol, drogas y sexo sin protección


Aunque parezca un tópico desfasado de décadas atrás, el "código del ocio joven" parece seguir regido por este peligroso trinomio. Según los datos del estudio, un 76% de los más de 1200 encuestados defiende la noche como aventura en la que lo interesante es, precisamente, no saber qué va a pasar. El descontrol se antoja como algo apetecible para un 64% de los jóvenes, que asegura que desfasar es divertido; mientras que el 56% cree que la prudencia arruina la diversión.


Los datos sobre los hábitos sexuales no son más esperanzadores: más de un tercio de los encuestados defiende una postura tan radical como la de que “el preservativo me corta el rollo”.

Las cifras hablan solas


El 25,9% encuestados ha tenido relaciones sexuales de riesgo en el último año con una pareja no habitual; el 69,1% se ha emborrachado y el 45,4% ha viajado con un conductor bebido o drogado. ¿Te asustan los datos? Pues no se quedan ahí... Según este estudio, un 10% cree que hay que probar las drogas y casi el mismo porcentaje reconoce fumar cannabis a diario. Además, entre el 18 y el 25% entiende que el riesgo de las relaciones sexuales es sólo para las chicas, que se exagera demasiado con el tema y que, en algunos casos, no se necesita en absoluto ningún tipo de protección.


Fin de semana = diversión = "salir de fiesta"

¿Qué hacen nuestros hijos cuando llega el fin de semana? Dos actividades destacan por encima del resto: estar con los amigos (62,6%) y escuchar música (65,6%). Por detrás y con porcentajes cercanos al 40 de cada 100, navegar por Internet, ver la televisión e ir a bares o discotecas. Sin embargo, las actividades culturales (10%) y pasar tiempo con la familia (25%) no se encuentra entre sus formas favoritas de ocio, al igual que, sorprendentemente, hacer botellón, en el que sólo admiten participar de forma habitual dos de cada diez jóvenes.


¿Qué dicen los padres de todo esto?

Según las conclusiones a las que llega el estudio realizado por la FAD, es cierto que los padres se sienten alarmados y un tanto ansiosos ante las amenazas que creen que sus hijos están viviendo. Sin embargo, sus actitud pasa por la resignación ante la idea de que esas amenazas tienen vida independiente y son ajenas a sus hijos, de los que esperan que sean “algo diferentes” porque están “bien educados” y se salgan así de las estadísticas.

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“Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” F.A.D. (ver artículo en pdf)

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Según la investigación “Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” realizada por la FAD, Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid


Al 81% de los jóvenes madrileños les compensa salir de marcha toda la noche

  • “Ocio (y riesgos) de los jóvenes madrileños” presenta una visión completa de los comportamientos de riesgo y el tiempo de ocio de los jóvenes madrileños (15-24 años).
  • Un 76% de los jóvenes madrileños defiende la noche como aventura y señala que lo que le gusta es precisamente no saber qué va a pasar.
  • El 25,9 de los jóvenes madrileños tuvo relaciones sexuales en el último año (con pareja no habitual) sin preservativo; el 69,1% se emborrachó y el 45,4% viajó con un conductor bebido o drogado.

(Madrid, 27 de enero de 2010).- Más del 80% de los jóvenes madrileños de 15 a 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que les compensa salir toda la noche, a pesar de los riesgos (embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección, etc.) que puede implicar. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio “Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” realizado por la FAD, Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid que esta mañana se ha presentado en Madrid.


El objetivo de la investigación –realizada través de 1.200 entrevistas domiciliarias y 11 grupos de discusión- es analizar las formas de ocio y los riesgos que viven en esos espacios/tiempos de ocio los jóvenes madrileños de 15 a 24 años. El estudio también analiza las actitudes de los padres/madres ante los comportamientos de sus hijos.


Según los datos del estudio, un 76% de los jóvenes madrileños defiende la noche como aventura y señala que lo que le gusta es precisamente no saber qué va a pasar. Algunos menos (69,5%) desplazan la vivencia del riesgo, entendiendo que en cualquier caso el grupo les va a proteger, o se plantean posturas de clara defensa del descontrol (un 64% asegura que desfasar es divertido, otro 56% cree que la prudencia arruina la diversión o que finalmente no va a pasar nada). Algunos menos (34%) defienden una postura tan radical como la de que “el preservativo me corta el rollo”, mientras que casi los mismos (un 33%) son los que están en ciertos niveles de acuerdo con que para no meterse en líos es preferible no salir de casa.

SALIR DE MARCHA, ACTIVIDAD VERTEBRADORA DEL OCIO JUVENIL

En el estudio queda fuera de toda duda la trascendencia del tiempo de ocio para los jóvenes, como espacio para la experimentación, como fractura en la rutina cotidiana, como instrumento esencial en la búsqueda de una identidad personal y grupal, incluso como oportunidad de ejercicio de los tópicos que la sociedad adulta espera del joven.


Su tiempo de ocio lo identifican exclusivamente con “salir de marcha”. El resto de actividades es tiempo libre. Los jóvenes se comportan así porque se supone que las cosas son así, así se espera que sean, y las actitudes y comportamientos individuales aspiran a ser sintónicos con el clima general. El ocio se mueve en contextos de riesgo, muchos de sus componentes son arriesgados por sí mismos, pero los jóvenes asumen que hay que convivir con ellos.


Para los jóvenes es irrenunciable la fiesta, ejemplificada sobre todo y ante todo en las noches del fin de semana. Así, el ocio-fiesta se convierte en la actividad principal; se argumentan muchos motivos por los cuales es muy difícil o imposible para el joven enfrentar actividades alternativas, pero la realidad última es que sólo en este tipo de conducta se da la base para las relaciones sociales y para la experimentación de emociones (sea por consumos, sea por comportamientos) que el joven demanda como principal activo. La relación con el grupo es uno de los elementos que más motiva a los
jóvenes y que les aporta mayor emoción; la posibilidad de salir y relacionarse, la experimentación de las búsquedas y los encuentros sexuales, compartir historias, anécdotas y aventuras, hablar e interactuar con los amigos, ampliar la base de conocidos para extender lo más posible el círculo relacional, son el sustento, el objetivo y la estrategia de cualquier actividad de ocio joven en el fin de semana. Y el amparo de la noche es fundamental, porque es el territorio por excelencia de lo desconocido.


FRECUENCIA DE COMPORTAMIENTOS DE RIESGO

Es importante señalar como algo muy significativo el bajo rango de gravedad (grupos amplios le quitan importancia) que se otorga a la embriaguez o al hecho de tener relaciones sexuales estando bebido, circunstancias claramente relacionadas Y que resultan ampliamente normalizadas: El 25,9 de los jóvenes madrileños ha tenido relaciones sexuales en el último año (con pareja no habitual) sin preservativo; el 69,1% se ha emborrachado y el 45,4% ha viajado con un conductor bebido o drogado.

Un 10% cree en términos absolutos que hay que probar las drogas, el 15% apuesta por que consumir drogas es cosa de jóvenes, más o menos el mismo porcentaje encuentra emocionante la velocidad, y entre el 18 y 25% entiende que el riesgo de las relaciones sexuales es sólo para las chicas, que se exagera mucho y que en algunos casos no se necesita en absoluto ningún tipo de protección.

Casi siete de cada diez dicen haberse emborrachado en el último año (el 32% entre cuatro y veinte veces y un 18,8% casi todos los fines de semana). Más del 45% viajó con alguien que había bebido o tomado drogas (13,4% con frecuencia media y casi el 2,5% de forma habitual). Un 31,4% se vio envuelto en peleas (7,4% con cierta frecuencia y 1,5% habitualmente). Más del 25% tuvo relaciones sexuales sin preservativo (7,2% hasta veinte veces y 2,0% todos los fines de semana). Un 13% condujo bebido (3,9% con frecuencia intermedia y 1,7% con gran frecuencia). Un 11,3% provocó peleas (1,5% con cierta frecuencia y 1,9% habitualmente). Y un 6,8% de jóvenes condujo habiendo consumido drogas (1,8% con frecuencia media y 2,2% casi todos los fines de semana).


En concreto, en su relación con las drogas, casi el 15% bebió hasta veinte veces en el último año, un 47,8% lo hizo todos los fines de semana y casi el 5% bebió a diario. El consumo de cánnabis para las diversas frecuencias fue de 5,8% hasta veinte veces, del 7,4% en los fines de semana y del 8,8% para el consumo diario. Un 1,3% consumió éxtasis, anfetaminas o alucinógenos hasta veinte veces al año, igual proporción que la que consumió cocaína; también para la frecuencia semanal se da una similitud en los consumos de estos productos (0,8% para la pastillas y 0,6% para la cocaína); y la coincidencia vuelve a ser absoluta en el consumo diario (1,0% para los dos tipos de sustancias). Los consumos de heroína son residuales, acumulándose en el tramo del consumo diario (1,3%), lo que indicaría la rareza del consumo experimental o el hecho de que el consumo es casi todo él de carácter adictivo.

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SUS ACTIVIDADES PREFERIDAS


Dos actividades destacan por encima del resto: “estar con amigos” (62,6%) y “escuchar música/radio” (65,6%). Otras tres actividades (“Internet”, “ver televisión” e “ir a bares/discotecas”) consiguen que cerca de un 40% de jóvenes declaren realizarlas de forma muy frecuente.


Son menos de uno de cada diez los que dicen realizar con frecuencia un conjunto de actividades culturales o solidarias (leer, ir al cine o al teatro, visitar museos, viajar o colaborar con ONG’s.


Los encuestados señalan que predominantemente pasan el fin de semana con “colegas” (el 52% casi todo el tiempo y el 31% la mitad del mismo). Además, parece que es así como quieren hacerlo puesto que más de nueve de cada diez dicen que ese tiempo pasado con los amigos les resulta enormemente satisfactorio. Sólo uno de cada cuatro dedica gran parte del fin de semana a estar con la familia. Y sorprende que, en contra de lo que cree la percepción colectiva, sólo dos de cada diez jóvenes confiesan ir con cierta habitualidad de “botellón”.

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ACTITUD DE PADRES Y MADRES


Padres y madres claramente ambivalentes. Por un lado, se sienten alarmados y un tanto ansiosos ante las amenazas que creen que sus hijos están viviendo; por otro, resignados ante la idea de que esas amenazas tienen vida independiente y son ajenas a sus potenciales esfuerzos protectores, y confortados por la esperanza de que sus hijos son “algo diferentes” que están “bien educados” y podrán sortear unos peligros que finalmente les ayudarán a crecer.


En cuanto a la relación padres/hijos, casi el 50% (más las chicas y los más jóvenes) dice que aquéllos tendrían que preocuparse e intervenir más, y la otra mitad se divide en dos tramos casi idénticos (un 24, 9% cree que los padres tendrían que estar atentos pero no intervenir, y un 26,5% entiende que lo que deberían hacer sus progenitores es ocuparse menos de la cuestión y no implicarse en modo alguno).


“Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños” es una investigación realizada por la FAD, Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid, de la que son autores Juan Carlos Ballesteros, Francisco Babín, Miguel Ángel Rodríguez y Eusebio Megías.


La investigación ha sido presentada hoy en sede de Obra Social Caja Madrid por Carmen Contreras, directora gerente de Obra Social Caja Madrid; Ignacio Calderón, director general de la FAD; José Manuel Torrecilla, coordinador general de Salud del Ayuntamiento de Madrid y gerente de Madrid Salud y Eusebio Megías, director técnico de la FAD.

lunes, 25 de enero de 2010

De ruidos y silencios

 
OPINIÓN

Hoy.es - 23.01.10 - MANUEL VICENTE GONZÁLEZ | ESCRITOR

Mi amigo el escritor anda obsesionado con los ruidos. El otro día publicó en el diario local un artículo en el que divagaba alrededor de una frase que había leído y que decía que la cantidad de ruido que puede soportarse sin que moleste es inversamente proporcional a la capacidad mental. Se quejaba también en ese artículo de la intromisión desproporcionada de personas anónimas en su vida, .«todo a base de importunar con ese ruido extemporáneo -igualmente molesto, dañino, torturador a veces- que se cuela sin compasión en mi existencia y me abruma con su monólogo metálico.» Y yo me imagino a mi amigo en trance, encerrado en su habitación, cómo de pronto cierra los ojos y palpa el aire buscando figuras extrañas sólo accesibles a sus manos. O se levanta de la silla y pasea por la habitación como un animal enjaulado. O se da de cabezazos contra los lomos de los libros alineados en las estanterías. Y cómo, al fin, cuando parece haber encontrado la palabra adecuada y acude presto hasta el ordenador para ubicarla en el hueco que había dejado abierto en la frase, suena el teléfono: ringgg, ringgg, ringgg. El sonido le resulta desagradable, descuelga el aparato y dice dígame, y al momento, como si hubiese recibido una descarga eléctrica, lo suelta y encarándose con él grita con rabia: «¡Yazztel, mierda de Yazztel». Corre hasta el ordenador, pero la palabra conquistada parece haberse evaporado.

Mi amigo el escritor vive, entre otras cosas, de los artículos que escribe en una revista gastronómica, circunstancia que le ha servido para conocer las capitales de todas las provincias españolas, y asegura que a todas les une una característica común -no importa que sean del norte o del sur, nacionalistas o españolistas, de izquierdas o de derechas-: cada una de ellas, en mayor o menor medida, ha caído en la tentación de hacer del ruido y el alboroto su aval de modernidad. Los unos -dice-, la izquierda, porque siempre han usado el 'laissez faire' como santo y seña de su actividad social. Los otros, la derecha, porque siempre temieron perder los votos que el hueco centrista puede otorgarles si expresan su habitual intransigencia sobre estos asuntos. Pareciera -continúa- que todas fuesen a competir por abanderar la enseña de la euforia, del jolgorio, de la carcajada desproporcionada, del vozarrón, del botellón, del tumulto. La quietud y el silencio quedarían, de ese modo, como simples vestigios de lo que, en tiempos lejanos, fueron para ellos épocas insulsas de hastío e indolencia.

Me comenta mi amigo el escritor que en un viaje reciente, .«por Navidad, fui a dar en el bar de un pueblo de los Picos de Europa. En el local -lo recuerdo perfectamente- había dos parejas y un hombre solitario, como yo. Di los buenos días y todos me saludaron cordialmente. Fuera hacía un frío de mil demonios, pero allí se estaba en la gloria: cálida temperatura y un silencio apenas roto por las sigilosas conversaciones de los clientes. A través de la ventana junto a la que me instalé podían divisarse a lo lejos las montañas totalmente nevadas del puerto de Tarna y, más cercano, un hayedo igualmente cubierto por la nieve. A escasos metros de la ventana, en el prao blanco, un caballo de aspecto salvaje desafiaba el frío con el aplomo y entereza de una estatua. Pedí un café a quien resultó ser el dueño del café-restaurante y que había acudido a mi mesa con un respeto y una discreción que para sí quisieran los camareros del Palace. Me disponía a echar una ojeada al libro que llevaba conmigo, pero enseguida me di cuenta que pocas veces iba a encontrar un lugar como el que, sin querer, había descubierto aquella mañana. Cuando pregunté qué le debía, el buen hombre me pide un euro. «Y las pastitas?», le digo. «No, no: está todo incluido», dijo mientras se retiraba con la taza y el platito vacíos.

En fin, mi amigo el escritor, ya de vuelta de su viaje, sale de casa con un libro en la mano y busca el lugar adecuado para echarle un tiento, un bar junto a una plaza bulliciosa. Todo normal: nuestro escritor ha buscado siempre el trajín de los bares, donde acostumbra a pasar buena parte de su tiempo, y acepta esa inconveniencia que compensa los ratos agradables de tantos días de holganza en otros muchos establecimientos de similar apariencia. Diríase que esa imagen del ajetreo al otro lado del ventanal constituye el fondo apropiado para comenzar la lectura del libro. No ha terminado de leer siquiera una página cuando la máquina tragaperras hilvana con estrépito el primer movimiento de su particular concierto y echa por tierra la frase que tenía medio asumida. La tragaperras viene acompañada, sin embargo, de un coro de risas encadenadas por los mozalbetes que acaban de irrumpir en el local, tan excitados que parece llegaran con intención de atracarlo. El propio camarero colabora en el desarrollo de la pieza con timbales de tazas y platos contra el fregadero. En el último y definitivo movimiento del concierto dodecafónico se suman tres grandullones agazapados en una esquina de la barra que pugnan por mostrar con ostentación su trofeo más preciado, el de conseguir que su voz destaque de forma considerable por encima de sus alocados competidores, cada cual con una carcajada más sonora, con un vozarrón o un grito sin medida que, en efecto, tienen la virtud de minimizar la presencia del escritor y de quienes se encuentran en su onda, aquéllos que han conseguido un rincón tranquilo donde leer la prensa o charlar plácidamente. Mi amigo mira ahora a través del cristal: en el otro lado de la plaza un perro solitario resulta la excusa ideal para imaginar, con un simple fundido en blanco, cómo va emergiendo en su lugar un caballo orgulloso que hace vibrar sus crines sobre la nieve, que golpea con sus potentes ancas el culo de los voceadores.

sábado, 23 de enero de 2010

Sobrepasando el límite

 

De Henry Bean, con Tim Robbins, Bridget Moynahan y William Hurt.

Tim Robbins interpreta a un neoyorquino que se ha propuesto combatir contra la contaminación acústica de su ciudad. Su reivindicación cívica y el éxito y el respaldo de sus propuestas le perfilan como un héroe ciudadano con la responsabilidad de lograr su objetivo. Pero su cometido le obsesiona, hasta el punto de utilizar cualquier método para lograr que reine el silencio. Entre la comedia y el drama, el realizador de la más que interesante The believer, aborda con gracia y oficio una entretenida historia social con un trasfondo que remite a uno de los temas clásicos del cine de superhéroes: la licitud de erigirse como vigilante aunque la causa sea noble.

Ficha técnicaimage

Sinopsis

David Owen es un empresario de mediana edad que vive y trabaja en Nueva York. Adora la ciudad, pero últimamente su paciencia está llegando al límite por el constante ruido que se oye en sus calles durante todo el día. Así las cosas, David idea un plan para acabar con la contaminación acústica y recriminar al que no respeta la convivencia: desde el ciudadano que ignora la alarma de su coche, hasta el mismísimo alcalde de La Gran Manzana. Y todo ello mientras gana adeptos en su particular cruzada.

¿Cómo se podría silenciar a la ciudad más ruidosa del mundo? Con esta premisa nace "Sobrepasando el límite", una comedia dramática que sigue las vivencias de un neoyorquino al borde de la locura debido a los constantes ruidos de la urbe. Dirigida y escrita por Henry Bean (El creyente), la película convierte a su protagonista en "El Rectificador", una especie de antihéroe del siglo XXI que se dedica a sermonear a los ciudadanos que no respetan las normas contra la contaminación acústica, llegando a usar la fuerza para destruir todos aquellos artefactos que no le dejan vivir en paz.

El líder de esta cruzada por Nueva York es Tim Robbins. El oscarizado actor de "Mystic River" parece estar seleccionando mucho más sus papeles, a juzgar por sus dos últimos títulos (Atrapa el fuego y Tipos con suerte), ambos de 2008. Bridget Moynahan, la chica de "Mentes en blanco" y "Yo, Robot", es su sufrida esposa y William Hurt, al que vimos en "El punto de mira", interpreta al despreocupado alcalde de la ciudad. Entre los secundarios, Margarita Levieva (American Playboy), William Baldwin (Una historia de Brooklyn) y la joven Gabrielle Brennan (La vida ante sus ojos).

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miércoles, 20 de enero de 2010

Trayectoria y niveles de ruido en Barajas.

 
PODRÁN CONOCER SU TRAYECTORIA Y NIVELES DE RUIDO

Aena publica los despegues y aterrizajes de las aeronaves en tiempo real

  • Tendrá un sistema para controlar el ruido de todos los aeropuertos

El Mundo -  19/01/2010  - Marisa Recuero

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Entrar en el mapa (pinchar aquí)

Madrid.- El control de los aviones de Barajas está desde hoy al alcance de cualquier ciudadano. Aena ha puesto en marcha un sistema que permite a los vecinos de los pueblos cercanos a un aeropuerto controlar a las aeronaves que operan en él en tiempo real, desde su casa y gratis, además de poder presentar una reclamación si lo desean. Madrid-Barajas será el conejillo de indias para experimentar con este sistema.

Bastará tener un ordenador y acceso a Internet para visualizar los movimientos de las aeronaves cuando aterrizan y despegan, además de conocer los niveles de ruido que producen al realizar estas maniobras.

A través de una aplicación denominada WebTrak, el usuario tendrá acceso al mapa de Barajas y a su entorno geográfico para ver por dónde van los aviones. Es más, podrá introducir los datos de su domicilio postal para comprobar cuáles son las aeronaves que pasan cerca de su casa y qué ruido producen.

La única salvedad es que los movimientos de las aeronaves se verán con 15 minutos de retraso, por motivos de seguridad, y la información de los niveles de ruido asociados a cada avión se facilitará en un periodo máximo de 24 horas desde que la aeronave realice la maniobra.

Para acceder al mapa de ruidos del aeropuerto de Barajas, el interesado deberá acceder a la web de Aena y entrar en la página del aeropuerto de Barajas. Ahí encontrará el enlace que le derivará, directamente, al mapa de la zona.

El usuario podrá seleccionar el periodo temporal y el aéreo geográfica que quiere visualizar, además de consultar datos históricos en un máximo de 45 días y calcular la distancia entre cualquier avión y un lugar concreto.

Con esta experiencia piloto, España se convierte en uno de los pocos países del mundo que hacen públicas las trayectorías y los niveles de ruido que producen los aviones. Otros aeropuertos que utilizan esta herramienta son Heathrow y Gatwick, en Londres; Los Ángeles, en Estados Unidos; y Sidney y Melbourne, en Australia.

Aunque la experiencia de Barajas no se aplicará en otros aeropuertos españoles por el momento, Aena prevé aprobar en el consejo de administración de este mes el desarrollo de un sistema global para controlar el ruido en todos los aeropuertos españoles.