NUEVO: REVISION 2013 MAPA RUIDOS CASTELLON

Está a exposición pública la revisión del plan acústico municipal de 2007. Consulta los documentos pinchando en este enlace.

viernes, 21 de enero de 2011

El ocio causa más sordera que la industria pesada

Problemas de oído

El ocio causa más sordera que la industria pesada


La sociedad actual, y los niños en particular, sufre más problemas de oído que hace 25 años porque pasa su tiempo libre a todo volumen


El Correo - 20.01.11 - FERMÍN APEZTEGUIA fapezteguia@elcorreo.com | BILBAO.


EL DEBATEimage


  • Tema. 'Demasiado ruido para la salud', con el otorrinolaringólogo Agustín Martínez Ibargüen y con Juan Goiria, especialista en medicina del trabajo.
  • 19.00 horas. Biblioteca de Bidebarrieta. Abierto al público hasta completar el aforo.
    El acto cuenta con la asesoría científica de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y la facultad de Medicina y Odontología de la UPV. Colabora la agencia Docor.

 

Dentro de cien años, todos sordos. Aunque parezca mentira, la población tiene más problemas de oído ahora, que vive en una sociedad de servicios, que hace 25 ó 30 años, cuando la economía se movía gracias al empuje de la industria pesada. El actual mundo de ocio está llenando las consultas médicas de pacientes que presentan pérdidas de audición «irreparables» por causas que podían haberse evitado con facilidad. Los más castigados, y los que más se castigan, son los niños.


Las fiestas de los más pequeños se animan con canciones puestas a todo trapo. Los chavales, especialmente los adolescentes, llevan los auriculares tan altos que cualquiera que se cruce con ellos puede acabar tatareando sus canciones. El volumen en el cine también resulta atronador; mucho más en los videojuegos; y los bares, incluso las tiendas de moda, ponen la música a tal nivel que parecen invitar al cliente a marcharse pronto. 'Pruébeselo, pague y deje sitio', parecen decirle.


El mundo es, en definitiva, cada vez más ruidoso. «El oído es el único sentido que nunca descansa. Sigue trabajando, incluso cuando dormimos. Lo terrible es que la gente no entiende el significado de la palabra irreversible; y el daño que provocamos en el sistema auditivo muchas veces lo es». Lo dice Agustín Martínez Ibargüen, profesor de otorrinolaringología y decano de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV, que participará hoy junto al experto en medicina laboral Juan Goiria en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO.


La población, en general, soporta cada vez más ruido, pero son los niños quienes se están convirtiendo en sus auténticas víctimas. Dejan de ser unos bebés y, de repente, pasan de dormirse con la nana de Bramhs a desmelenarse al ritmo del 'Waka-waka' de Shakira. «En una ocasión, tomamos mediciones en dos parques infantiles de Navidad de Vizcaya y el resultado fue alucinante. En un medio laboral está prohibido trabajar con el nivel de ruido que los niños soportan en estos recintos», detallan los especialistas. Un informe del Centro Nacional de la Salud Medioambiental de Estados Unidos concluyó que casi el 15% de los chicos y chicas de 6 a 19 años, uno de cada siete aproximadamente, ya ha perdido audición en, al menos, un oído.


Como una perforadora
La exposición puntual a un ruido elevado no supone una amenaza. El riesgo se corre cuando uno se sitúa de manera continua ante fuentes sonoras que superan los 85 decibelios, más o menos los que emite una película rodada con sonido 'surround' o de alta definición. Niños y jóvenes viven en un ambiente continuo de ruido.
«El asunto no es que un día le lleves al niño a un parque infantil, sino que desde muy pequeños les estamos acostumbrando a asociar el ruido con la fiesta. Ése sí es un problema educativo con repercusiones para la salud», relatan. Juguetes con ruidos estridentes, programas de ordenador con sonido atronador y, lo peor de todo, la tecnología digital, que permite elevar el volumen del equipo sin distorsionar el sonido. El lector de mp3 o mp4 lo aguanta todo, pero el oyente, sin saberlo, se entrena para dejar de serlo. «La graduación del sonido crece de forma logarítmica. Dos no es el doble de uno, sino muchísimo más», describe Martínez Ibargüen. «Hablamos a unos 50 ó 60 decibelios. Si aplaudo, llegamos a los 90 y una perforadora supera los 100». Los reproductores de CD y mp3 a todo volumen también. «Caminamos hacia un mundo de sordos», resumen los dos médicos.

CULTURA

Por qué los mayores soportan peor las voces más altas


El Correo - 20.01.11 - F. A. | BILBAO.

El ser humano no tiene el oído más fino de la naturaleza, pero sí dispone del mejor mecanismo que existe en ella para distinguir frecuencias. Las personas diferenciamos mucho mejor que el resto de los animales la procedencia de los sonidos y, somos capaces, incluso, de distinguir el origen de uno de ellos en medio de un grupo. Al escuchar un coro, podemos detenernos en una sóla voz y gracias a un sistema de filtro, disfrutarla en exclusiva, hasta el punto de ahogar en nuestro cerebro sonidos que no nos interesan.


El oído llega a su plenitud a los 18 años. A partir de esa edad, comenzamos a perderlo paulatinamente. Sin apenas darnos cuenta vamos reduciendo la gama de sonidos que somos capaces de oír. Es por eso que las personas mayores soportan cada vez peor las voces altas. Los especialistas llaman hipoacusia a esta patología que, curiosamente, no por casualidad, las tribus del Amazonas no sufren.


Ámbito laboral
Los indígenas de la Amazonía no están sometidas ni al nivel de ruidos de nuestra sociedad, ni a nuestra dieta. «Hoy sabemos que determinados alimentos y sustancias dañan el oído. La aspirina causa sordera temporal; pero hay otras sustancias que provocan daños irreversibles». El benceno, por ejemplo, estuvo utilizándose para arrancar moquetas hasta que se supo que sus efluvios causaban sordera. «La industria genera cada vez menos ruido, pero todavía hay margen de mejora», destaca Juan Goiria.


Los especialistas aconsejan cuidar el oído no sometiéndolo a sonidos estridentes; y educar a los niños en una cultura libre de ruidos. «Que aprendan a hablar sin gritar y a disfrutar de la música y el ocio a un volumen adecuado». Una alimentación sana y ejercicio también ayudan. Está demostrado que la falta de riego en el oído por exceso de colesterol dificulta la audición.

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