NUEVO: REVISION 2013 MAPA RUIDOS CASTELLON

Está a exposición pública la revisión del plan acústico municipal de 2007. Consulta los documentos pinchando en este enlace.

domingo, 20 de febrero de 2011

Botellón. ¿Quién tiene la culpa?

SIN PERMISO DE LA AUTORIDAD

¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

Es impensable que un vecino que soporta berridos debajo de su ventana pueda intuir las bondades de la 'socialización' que practican los jóvenes en los botellones

Hoy - 20.02.11 -  J. J. González

SEAMOS sinceros: ¿qué vecino o hijo de vecino que soporta berridos y petardos debajo de su ventana puede siquiera interpretar que el botellón que hay a 20 metros de su salita de estar o dormitorio es un acto de socialización de los jóvenes y seña de identidad de lo marchosa, dinámica y bulliciosa que es Cáceres?

Pues en esta comprometida ubicación se encuentran cientos de vecinos, entre ellos los de la Plaza de la Concepción, donde suelen reproducirse improvisados microbotellones de manera periódica, y no menos molestos por ser de reducido tamaño. Los vecinos de la Conce recogieron firmas en 2009 y se fueron al juzgado convencidos de que si a la puerta de sus casas se concentra gente que consume bebidas alcohólicas, se está produciendo una violación de la Ley de Convivencia y Ocio y, por tanto, hay dejación de funciones de los poderes públicos, en este caso el Ayuntamiento, a quienes compete hacer cumplir esta normativa autonómica que prohíbe beber en la calle desde 2003.

Pues resulta que de pasividad, inactividad o dejación de funciones, nada de nada. El Juzgado de lo Contencioso número 1 de Cáceres acaba de dictar sentencia y lo ha hecho a favor del denunciado, el Ayuntamiento, y en contra de los denunciantes, los vecinos de la Concepción.

El juez ha dicho que el Ayuntamiento no tiene culpa del botellón ilegal y que cumple, o que intenta cumplir, es decir que no se puede hablar de «inactividad» porque el Consistorio acredita que tiene en marcha un dispositivo especial de vigilancia de esta zona y de otras de la ciudad donde los policías locales, como polis de guardería, tienen que perseguir a salto de mata a cientos de nenes que inasequibles al desaliento, se empeñan cada fin de semana en hacer microbotellones al margen de la gran cita botellonera permitida y más 'adulta' del ferial.

Cuando los agentes detectan un botellón o reciben llamadas de auxilio del vecindario, van y lo disuelven; los jóvenes que están en plena tarea de 'socialización' salen corriendo, dejan botellas y vasos y luego, cuando pasa el peligro, vuelven para seguir erre con erre socializándose. El juez ha dicho en su sentencia que aunque sea evidente que se producen estos incumplimientos normativos puntualmente, la obligación de los ayuntamientos «no puede llevarse al extremo» de pretender que la administración local realice una «permanente y continua vigilancia policial en todas las plazas y espacios públicos».

La sentencia de Cáceres es un jarro de agua fría para estos vecinos y para otros colectivos y afectados, como la asociación 'Cacereños contra el ruido' que protagoniza desde hace años una cruzada contra las molestias y los excesos del bullicio nocturno. Consiguió que la Fiscalía iniciara diligencias de investigación penal por un delito contra el medio ambiente. El Seprona hizo mediciones en 2010 y certificó la violación de los límites de decibelios permitidos en domicilios de la Madrila. La Fiscalía llegó a instar a la Junta y al Ayuntamiento a atajar «de manera inmediata» estos incumplimientos. Pero nada. En otras ciudades, los tribunales sí han condenado a ayuntamientos por pasividad, como Béjar, Sevilla o Valencia, con indemnizaciones para los sufridores. Pero el conflicto, aquí y en toda España, parece estar condenado a ser irresoluble por haber una ecuación con dos factores antagónicos: el derecho al descanso y el derecho a la diversión. ¿Quién tiene la culpa? Seguro que en breve, en la campaña electoral, los partidos políticos nos responderán a esta pregunta y nos darán alguna solución. O sea, ninguna.

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