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sábado, 25 de junio de 2011

Alicante. El gran botellón de la playa

Alicante

MADRUGADAS INTENSAS EN LAS HOGUERAS

Cinco mil jóvenes se reúnen cada noche en El Postiguet. En una jornada, 200 intoxicaciones etílicas en la ciudad

Diario Información – 25-06-11 – Alicante - SYLVIA ESCRIBANO

Alicante no duerme de noche. Las orquestas y la música pachanguera ponen el ritmo a la fiesta y, el contrapunto, lo pone el alcohol. Y es que, sólo durante la madrugada del martes al miércoles, se registraron en la ciudad más de 200 intoxicaciones etílicas. Los macrobotellones en Canalejas y, sobre todo, en el Postiguet tienen buena culpa de ello.


Sólo en la playa se concentraron para beber más de 5.000 jóvenes, muchos de ellos menores de edad. A las tres de la madrugada el escenario sobrecogía: En el arenal no cabía ni un alfiler y, de vez en cuando, la masa de gente se desplazaba hacia algún punto para presenciar alguna riña.

En el paseo, era fácil cruzarse con algún menor de edad de lado a lado sostenido por los amigos y, en el césped, un sanitario asistía a una chica semiinconsciente. Mientras, en la carretera, una ambulancia atendía a un joven que acababa de ser atropellado por cruzar por donde no debía y la Policía Local intentaba que el accidente no se volviera a repetir con quienes seguían haciendo caso omiso a los semáforos en rojo.


Con este panorama, no es de extrañar que las ambulancias no dejaran de hacer viajes para asistir a los numerosos jóvenes que abusaron del alcohol o que participaron en alguna pelea.


En el Postiguet, la multitud era incontrolable y la Policía Local, que no tienen orden de impedir el botellón durante Hogueras, atendía las incidencias desde fuera del arenal. Ante esta situación, el edil de Seguridad, Juan Seva, anunció ayer que destinaría una unidad de Protección Civil a la playa "para atender contingencias".


Otro de los puntos de botellón fue el parque de Canalejas. A diferencia del Postiguet, en esta zona no predominaban los menores de edad. En previsión de que se concentrara la gente para beber en esta zona, el Ayuntamiento quiso evitar un nuevo acto vandálicos sobre la fuente del Niño Flautista y optó por vallarla.


Ambiente de fiesta
Estos dos lugares eran, sin duda, los más concurridos de la noche. Pero lejos del botellón, la fiesta seguía en las barracas y racós. Eso sí, al tratarse de un día entre semana, con menos afluencia que si fuese un día festivo. De ahí que fuese fácil encontrar una mesa donde sentarse a picar algo en los típicos chiringuitos que se instalan en fiestas o hacerse hueco para bailar en los racós.


Pasada la media noche, en Alfonso el Sabio sonaba ya la música de los racós. Las canciones más actuales se mezclaban con las de Manolo Escobar, la Bamba y hasta con Los Pajaritos. La estela del ambiente conducía hasta la Montañeta, donde los jóvenes bailaban las canciones de moda en Hernán Cortés. Allí podían tomarse un cubalitro por el precio de 15 euros y un mojito por 3 euros.


A escasos metros, gente de todas las edades se divertía con la orquesta de la barraca Ací no fem res.En la acera, la gente se paraba a bailar con las canciones de la orquesta, mientras dentro, jóvenes y mayores no dejaban de mover sus cuerpos al ritmo de las canciones de siempre.


En las mesas de los racós, las botellas de ron y whisky comenzaban a menguar conforme avanzaba la noche y la fiesta iba a más. A medida que corría el alcohol, aumentaba la cola del baño, donde alguno pasó buena parte de la noche. Otros, no obstante, hicieron sus necesidades por cualquier rincón de la ciudad, que desprende olor a orín.


En el paseo de Gadea, las luces destellan y la música vibra en la barraca Univers Jove. La gente se concentra en la parte superior, mientras la zona más próxima a Canalejas permanece completamente vacía. También en la Explanada hay fiesta y mucha gente joven bailando las canciones que pincha un discjockey y tomando copas en la mesa de algún racó.


Por cada rincón de la ciudad suena la música, hasta que alcanzar las cuatro y media de la madrugada, hora fijada para el cierre. Para entonces, la diversión y el alcohol ya han dejado huella: botellas rotas, basuras y algún que otro vómito. Lo peor sigue en las zonas de botellón y los servicios de limpieza trabajan a contrarreloj para poder dejarlas limpias y en condiciones.


En el caso de la playa del Postiguet, los operarios retiran toneladas de basura y botellas cada madrugada hasta dejarla completamente limpia y preparada para que los numerosos bañistas que acuden cada mañana.

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